Consejos para llevar a una mujer al cielo en la intimidad – por MARÍA TORRE GÓMEZ

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at 2018.01.31
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por MARÍA TORRE GÓMEZ

SIGUE ESTOS SIMPLES PASOS Y ENTREGA LA MAYOR SATISFACCIÓN A TU PAREJA.

Es el gran protagonista de la sexualidad femenina, sin él algunas mujeres no alcanzan el orgasmo. Las caricias, los roces o un simple algunos pensamiento hacen que se excite, que notemos esas cosquillitas ahí abajo y nos entren unas ganas irrefrenables de meternos la mano por dentro de la ropa. Es el botón del placer, el fabricante de orgasmos o simplemente el clítoris.

El clítoris es una de las partes de la anatomía de la mujer que menos nos explican. Generalmente cuando hablamos de genitales femeninos nos centramos principalmente en la vulva y la vagina.

Tampoco nos especifican que estas dos palabras no se refieren a lo mismo sino que la primera contiene a la segunda, es decir, la vulva es el todo y la vagina es la parte. La vulva son los genitales externos que van desde el monte de Venus hasta el ano y la vagina es el conducto por el que se penetra.

Al igual que no se enseña la diferencia entre estas dos palabras que definen los genitales femeninos, tampoco se habla sobre la importancia del clítoris. A pesar de ser una de las partes más sensibles y que puede ser una forma muy eficaz por la que llegar al orgasmo, ha sido obviada por la medicina y la ciencia.

Esta pequeña parte está situada mas o menos en la zona superior de la vulva, protegida por un capuchón anterior a los labios menores. Es una de las partes más sensibles de la mujer. Es un músculo eréctil y puede alcanzar los ocho centímetros.

Su sensibilidad está basada en sus miles de terminaciones nerviosas que se ramifican hacia el interior. Estas terminaciones son las que proporcionan tanto placer si introducimos un dedo o algo similar por la vagina y lo rozamos. Es lo que comúnmente se ha denominado punto G.

El clítoris es una parte tan fundamental en la vida sexual de una mujer, que incluso algunas no consiguen llegar al orgasmo sin estimularlo. Tanto hombres como mujeres a veces olvidan los importante que puede ser.

Puede convertirse en una forma muy buena de compenetración en el sexo. Además, ayuda a que la mujer esté más receptiva ante la penetración ya que el placer que nos da su estimulación provoca que se lubrique más y que se excite.

Hay muchas maneras de tocar el botón del placer. Para excitarlo suavemente se puede comenzar por un masaje por la cara interior de los muslos que vaya subiendo hacia los genitales, acariciar la vulva, recorrerla con los dedos.

Hacia atrás y hacia adelante. Introducirse por los pliegues, por los labios mayores, después los menores subir hacia el monte de Venus y llegar hasta el capuchón que lo recubre. Ahí se puede mover el dedo suavemente si apretar demasiado al principio. La presión se va sintiendo poco a poco y si se necesitará apretar más sobre él.

Otra técnica es tocar desde el monte de Venus haciendo un poco de presión mientras se va deslizando la mano hacia abajo. Ahí buscamos con suavidad el movimiento que más guste y podemos completar introduciendo algo por la vagina.

Por ejemplo un dedo que roce por la parte interna al clítoris. Así lo estaremos tocando desde afuera y desde dentro. Es una experiencia muy placentera.

El sexo oral es también una buena forma de acariciarlo. Moviendo la lengua primero por toda la vulva de abajo a arriba, pasando por la entrada de la vagina y buscando el clítoris. La lengua puede serpentear primero alrededor de él para luego centrarse en su cúpula y hacer movimientos circulares.

El sexo oral siempre es un método muy provocador de comenzar el sexo o de finalizarlo y los orgasmos clitorianos conseguidos así son de lo más satisfactorio.

Los juguetes sexuales también ayudan sobre todo si vibran. Al tratarse de una parte con tanta sensibilidad, cualquier objeto que vibre hará que el clítoris se active. Pero durante la penetración se pueden buscar posturas en las que sea fácil tocarlo o incluir lubricantes o juguetes que los rocen a la vez que se penetra.

La postura de la cuchara, uno delante y otro detrás en posición horizontal, o a cuatro patas tocando desde atrás, de pie contra una pared o un cristal o simplemente encima para que los cuerpos rocen. Hay muchas maneras para probar. Lo importante es no olvidarnos de que está ahí simplemente para hacernos disfrutar.

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