Crecer también significa dejar ir

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at 2018.02.10
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Llega un momento en toda relación en nuestras vidas en donde te miras a ti mismo al espejo y preguntas, ¿por qué aún me aferro? Esto puede aplicarse a relaciones de varios tipos: amigos, familia, relaciones románticas. Muy a menudo la respuesta se hará evidente y extensa.

Si la relación es sólida y sana tendrás más de un millón de razones para aferrarte a ella; esa es la meta final. Sin embargo, puede llegar un tiempo en donde te mires al espejo, te hagas la misma pregunta y encuentres que te has quedado sin razones para hacerlo.

Esto pasa mucho cuando estás en tus 20 años. Se cambia tan rápido en este capítulo de la vida. Muchos de nosotros queremos abrazar esa nueva y mejorada persona en la que nos vamos a convertir, mientras desesperadamente nos apegamos a aquello por lo que una vez sentimos nostalgia y culpa. Las buenas relaciones soportan el cambio y el crecimiento, y evolucionan junto contigo.

Aunque muchas de las relaciones que experimentemos a lo largo de nuestras vidas resulten de forma positiva a nosotros, con personas que nos brinden apoyo, amor incondicional, amistad a largo plazo incluso a la distancia. A pesar de esto, siempre hay algunas personas a las que debemos dejar ir. Es difícil, triste, pero a la larga es lo correcto.

Dejar ir a una persona no significa que haya algo malo contigo ni que haya algo malo con esa persona. Simplemente significa el hecho de reconocer que ambos se dirigen en direcciones diferentes, y quizás esas direcciones no los involucren a ambos en ningún aspecto.

No significa esto que deban terminar con enojados intercambios o palabras de odio. No significa que tengas el derecho de hablar de forma negativa sobre esa persona. No significa que no puedas mirar atrás recordando los buenos momentos, y sonreír. Lo único que significa es que tu vida es diferente ahora, y la de la otra persona por igual.

El aprender a dejar ir es un signo de madurez, y no hay razón para sentirse culpable por esto, siempre y cuando termines la relación sin hacer daño ni apuñalar a la otra persona por la espalda.

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