EX SICARIO DE ESCOBAR REVELÓ EL ESCALOFRIANTE REGALO QUE SU HIJA LE PEDÍA CADA AÑO…

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at 2018.02.04
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Pablo Escobar es sin duda conocido como uno de los capos de la Droga mas importantes de la historia, su vida esta llena de terror y fortuna, existen personas que lo odian y otras que lo aman, segun se hayan visto afectadas o beneficiadas con sus acciones.

Escobar estuvo rodeado de un gran numero de sicarios pero sin duda el mas cercano fue “Popeye”, sobrenombre con el que Jhon Jairo Velazquez era conocido, este hombre estuvo a los servicios de Escobar y su familia durante casi 20 años.

Después del asesinato de Pablo Escobar, su fortuna y su legado quedo en el olvido. Su esposa e hijos abandonaron el país, se establecieron en Argentina en donde la esposa de escobar encontraría un nuevo amor.

Maria Victoria es el nombre de la que fuera esposa de Pablo Escobar, su hijo mayor se llama Juan Pablo y son solo ellos dos quienes se han animado a dar entrevistas.

Manuela, la hija menor del “Patrón” es la única que nunca ha hecho una aparición publica por eso se tiene un gran misterio…

Es “Popeye” quien revelo que quizá quien mas sufrió la perdida de Pablo Escobar fue su hija Manuela, pues para su padre era su princesa, su motivo de existir.

Todo lo que la pequeña quería, se lo daba. De hecho menciona, cada uno de los animales de la hacienda Napoles eran un regalo de Pablo a su hija.

Otra anecdota un poco mas oscura que cuenta “Popeye” es que una de las amantes de Pablo Escobar habia quedado embarazada pero Manuela le habia prometido no tener mas hermanitos, asi que la obligaron a abortar.

Ademas cuenta tambien que todas las navidades, Manuela le pedia un unicornio a su padre. Asi que el y los demas sicarios tenian que hacer un unicornio para Manuela.

Lo que hacian era conseguir un poni al que le grapaban un cuerno en la cabeza y le pegaban lo que se suponian eran las alas a su cuerpo, no eran otra cosa mas que hojas de papel pegadas al cuerpo del pobre caballo con un monton de pegamento.

Así que después de unos días el pobre podía  morir  por las infecciones que contraía por el pegamento utilizado.

Así que cada año, cada navidad, tenían que buscar un nuevo pon para hacer el unicornio que Manuela siempre pedía.

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